Posteado por: Jorge Ulsen R. | 10 octubre, 2016

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Posteado por: Jorge Ulsen R. | 6 noviembre, 2012

Sueños

Durante una clase del Diploma de Programación Neurolingüística (PNL) que estoy cursando, nos pidieron hacer un cuento aplicando distintos recursos de la PNL.

Un grupo de compañeras, elaboró un relato breve, simple y, para muchos de nosotros, muy profundo y emotivo. Es por eso que se los comparto…

“El Niño dormía plácidamente, cuando de pronto una brisa acaricia su rostro y lo despierta… Vio luces de colores que rodeaban a un ser mágico que flotaba sobre su cama, y observándolo le preguntó ¿eres un Hada, cierto?

Y el Hada contesto: Sí, soy el Hada de los Sueños y te vengo a invitar a viajar conmigo a un lugar donde los sueños dejan de ser sueños. Si tú quieres me acompañas ahora o después.

 Si quiero, respondió el Niño.

Y el Hada suavemente le dijo: Mientras tomas mi mano, comienzas a sentirte más liviano para poder viajar conmigo; puedes imaginar el sueño que quieras hacer realidad, ¿puedes imaginar cuál es el sueño que quieres hacer realidad?.

 El Niño contestó: Quisiera que todos mis sueños se hicieran realidad.

 Entonces llegaron al lugar mágico que resultó ser su misma habitación.

 El Hada le dijo: Este es el lugar. Deja que la habitación te cuente sus secretos

 …Y en ese momento suena el despertador para ir a trabajar”.

Posteado por: Jorge Ulsen R. | 16 agosto, 2012

Los 5 remordimientos de los agonizantes

Cada vez me convenzo más que cuando uno logra conversar de corazón a corazón con otra persona, descubre cosas maravillosas. Así me pasó con una linda persona que conocí en uno de mis viajes a Colombia.

Ella me compartió esta historia de Bonnie Ware que para ella era fuente de inspiración y motivación. El título puede ser un poco fuerte, pero sin duda que cada punto que se toca puede ser leído como un aprendizaje o como desafíos para llevar a la práctica. Claramente algunos pueden resultar un poco más difíciles que otros, pero también es claro que eso depende de cada uno.

Y esta es la historia…

“Por muchos años trabajé en el área de cuidados paliativos. Mis pacientes eran aquellos que eran enviados a casa para morir allí. Compartimos algunos momentos increíblemente especiales. Yo estuve con ellos los últimos tres a doce semanas de sus vidas. La gente crece un montón cuando se enfrentan con su propia mortalidad. Yo aprendí a no subestimar jamás la capacidad de crecimiento de los demás. Algunos cambios eran fenomenales.

Cada uno de ellos experimentaba negación, temor, enojo, remordimientos, más negación y finalmente aceptación. Sin embargo todos los pacientes encontraban su paz antes de partir ¡todos! Cuando se les preguntaba si tenían algún remordimiento o si hubieran hecho algo de manera diferente, surgían los mismos temas una y otra vez.

Aquí están los cinco remordimientos más comunes…

1. Desearía haber tenido el coraje de vivir una vida verdadera conmigo mismo, no la vida que otros esperaban que yo viviera. Este era el más común de los remordimientos. Cuando la gente comprende que su vida está terminando y miran atrás con claridad, es fácil ver cuántos sueños no han sido cumplidos. La mayor parte de la gente no había honrado ni siquiera la mitad de sus sueños y tenía que morir sabiendo que ello se había debido a las elecciones que ellos hicieron y a las que no tomaron.

Es muy importante intentar y honrar al menos algunos de los sueños que surgen en el camino. Desde el momento en que pierdes tu salud, ya es demasiado tarde. La salud trae una libertad que pocos comprenden hasta que ya no la tienen.

2. Desearía no haber trabajado tanto. Esto lo dicen todos los pacientes masculinos que cuidé. Se perdieron la juventud de sus hijos y la compañía de sus parejas. Las mujeres también tienen este remordimiento. Pero como la mayoría pertenecía a la generación más vieja, muchas de las pacientes no habían sido proveedoras del pan en sus hogares. Todos los hombres que cuidé lamentaban haber pasado tanto de sus vidas ganándose la vida. Si hubieran simplificado su estilo y hubieran hecho elecciones conscientes en la vida, podría haber sido posible no necesitar tanto ingreso como lo creían necesario. Y al crear más espacio, hubieran sido más felices y habrían estado más abiertos a nuevas oportunidades, que hubieran sido mejores para su nuevo estilo de vida.

3. Desearía haber tenido el coraje de expresar mis sentimientos. Muchas personas reprimieron sus sentimientos para mantener la paz con otros. Muchas enfermedades surgieron como resultado de su amargura y resentimiento. Como resultado, llevaron una existencia mediocre y nunca se convirtieron en aquello que eran verdaderamente capaces de ser. No podemos controlar las reacciones de los otros. Sin embargo, aunque la gente puede inicialmente reaccionar cuando tú cambias la forma en que te comportas, si hablas honestamente, al final eso eleva la relación a un nivel totalmente nuevo y más saludable. Ya sea que ocurra eso o que abandones una relación insalubre de tu vida, en cualquiera de los dos casos tú ganas.

4. Desearía haber estado más en contacto con mis amigos. A menudo ellos no habían comprendido verdaderamente todos los beneficios que proporcionan los viejos amigos hasta que están en sus últimas semanas de vida y ya no era posible dar marcha atrás. Muchos se habían recortado tanto en sus propias vidas que habían dejado de lado el oro de los viejos amigos. Habían muchos remordimientos muy profundos sobre no haber dado a los viejos amigos el tiempo y esfuerzo que ellos merecían. Cuando estaban muriendo todos extrañaban a sus amigos.

Es muy común en todos los que llevan un estilo de vida muy ocupado, ir dejando de lado a los amigos; pero cuando te enfrentas a una muerte que se te acerca, los detalles de la vida física se van desvaneciendo. La gente desea tener sus asuntos financieros en orden si es posible, pero no es el dinero o el status lo que tiene verdadera importancia para ellos. Ellos desean tener las cosas en orden más por beneficio de los que aman; pero generalmente ellos están demasiado enfermos y preocupados como para poder ocuparse de estas tareas. Al final todo se resumen en el amor y las relaciones. Es todo lo que queda en las últimas semanas, el amor y las relaciones.

5. Desearía haberme permitido a mi mismo ser más feliz. Esto es un remordimiento sorprendentemente común. Muchos no comprenden hasta el final que la felicidad es una elección. Ellos habían permanecido atrapados en los viejos patrones y hábitos. El así llamado “confort” había inundado sus emociones así como la psicología de sus vidas. El miedo al cambio los hacía presumir ante los otros y ante sí mismos, de que estaban contentos. Cuando en lo profundo dentro de ellos estaba el deseo de reír con ganas y poner un poco de zoncera en sus vidas nuevamente. Cuando estás en tu lecho de muerte, lo que otros piensen de ti esta a una larga distancia de tu mente. Cuan maravilloso sería dejarse ir y sonreír nuevamente, sin pretensiones ni exigencias, antes de morir!

La vida es una elección. Es TU VIDA. Elige conscientemente, elige sabiamente, elige honestamente, elige desde tu corazón, elige la felicidad. Aún tienes tiempo”.

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